En otras casas cuando los padres hablan de su hija con otras personas dicen la nena esto, la nena lo otro; en la mía es "la heredera".
No tiene nada que ver con dinero ni con lo que heredará (si se lo merece). Todo empezó como una broma y se ha convertido en costumbre.
Pues bien, hoy hablaremos de los herederos.
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| Shoot the moon (Anne Geddes) |
Antes de nada, tengo un consejo para todos aquellos padres y madres que se quejan de la guerra que dan sus hijos en vacaciones: disfrutad de ellos todos los momentos que podáis.
Tempus fugit. El tiempo pasa tan deprisa que cuando vengáis a daros cuenta ya no estarán o estarán haciendo su vida como si vivieran en un hotel aunque sigan en casa, y, para colmo, gratis, que no sé qué es peor.
La heredera pertenece al primer grupo; es decir, vive en otro piso nuestro (casi gratis porque solo paga los gastos; que ya es suerte, tal y como está la vida). Pero no está contenta. Hay una especie de vacío en su vida (?)
No tiene claro qué quiere hacer aunque ya ha pasado por un par de trabajos muy diferentes, ninguno relacionado directamente con sus estudios universitarios (??)
Sí parece tener claro lo que no quiere hacer: trabajar en lo que estudió (???)
Yo me levanto a veces muy cansada, más que cuando me acosté; con muy pocas ganas de enfrentarme a un nuevo día, harta de algunos problemas a los que debo enfrentarme una y otra vez, pero gracias al sentido de la responsabilidad que mi padre me inculcó sigo adelante.
No me atrinchero en ese "no puedo" que cada vez utiliza más gente como excusa.
Es verdad que a mí mi trabajo me da vida, me renueva, me hace olvidar las penas durante unas horas y me hace reír y aprender cosas nuevas de los que me rodean cada día.
Estoy convencida de que los padres de mi generación no hemos educado del todo bien. Hemos facilitado tanto la vida a nuestros vástagos que estos son los resultados.
No me consuela saber que lo hemos hecho con buena intención.
Hay demasiados jóvenes convencidos de que tienen derecho a casi todo, ya: a divertirse ahora, porque si no lo hacen ahora, ¿cuándo?; a viajar, aunque ese dinero deberían dedicarlo a pagar otras cosas que quisieron tener; a independizarse, aunque sus ingresos sean insuficientes; a...
Gracias, papá, porque me hiciste ver que los deseos van por detrás de las obligaciones y de las responsabilidades. Porque me enseñaste que si deseas algo y te cuesta mucho tiempo y esfuerzo conseguirlo, cuando lo obtienes te sientes genial y lo valoras.
Porque te sentías orgulloso de lo que habías sido de joven y de lo que conseguiste en la vida y me lo contabas. Porque me quisiste tanto.
Por todo ello te recuerdo y te añoro. Menos mal que hablo contigo cada día.
¿A quién le importa lo que opinen los demás?
Ya sé que, a veces, cuesta, pero ¡sed felices!
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