Supongo que todos conocéis a Julia Navarro.
Es escritora y periodista. Después de escribir varios libros de actualidad política comenzó a escribir novelas.
La primera que leí fue La Hermandad de la Sábana Santa, después La Biblia de barro y el año pasado Dime quién soy. Esta última me encantó.
Hoy he terminado de leer Dispara, yo ya estoy muerto.
Me ha durado poco a pesar de sus 900 páginas pero me temo que voy a necesitar dejar pasar unos días antes de iniciar otro libro.
Necesito dejar reposar algunas cosas y reflexionar despacio sobre muchas otras.
Este libro es una historia llena de historias en las que se entrelazan las vidas de dos familias a lo largo de muchos, muchos años.
Comienza cuando Marian, cooperante de una ONG pro-palestina entrevista a Ezequiel, un viejo judío.
Entablan una conversación que se desarrollará a lo largo de varios días en los que conoceremos lo ocurrido siempre desde dos puntos de vista, los de dos amigos: Ahmed, árabe, y Samuel, judío.
La historia se desarrolla en Rusia, París, Londres, Alemania y Palestina.
Julia Navarro nos cuenta así nada más y nada menos que la historia de Oriente Próximo. Un tema duro y complejo donde los haya.
El final os sorprenderá.
Por todo ello os lo recomiendo.
Os dejo con estas frases:
" -¿Crees que algún día árabes y judíos podremos volver a vivir juntos? -le preguntó Aya
- Sólo cuando haya tantos muertos que resulte insoportable una sola muerte más. Entonces los hombres se sentarán a hablar."
*Nunca dudes del poder de la amistad. Pasa por encima de gobiernos, religiones y fronteras y así debe ser.




